Calculadora SIP
Proyecta los rendimientos de tu Plan de Inversión Sistemática — con incrementos anuales opcionales.
Aumenta tu SIP mensual en este porcentaje cada año conforme crece tu ingreso.
Valor Proyectado
Un plan de inversión sistemática consiste en invertir una cantidad fija a intervalos fijos sin importar lo que haga el mercado, y funciona en gran parte porque te saca a ti de la decisión. El inversor que intenta cronometrar sus entradas suele comprar tras las subidas y vender tras las caídas, que es exactamente lo contrario del objetivo. Un plan sistemático compra de forma mecánica: más participaciones cuando los precios están bajos, menos cuando están altos, sin preguntarte tu opinión. Esta calculadora proyecta en qué se convierte esa disciplina con el tiempo, y las cifras impresionan, porque la mayor parte del saldo final no viene de lo que aportaste sino de lo que esas aportaciones ganaron mientras las dejabas en paz.
Cómo funciona la calculadora
Introduce tu inversión mensual, el rendimiento anual esperado y el número de años que piensas invertir. La calculadora compone cada cuota por separado desde el mes en que se invierte, ya que una aportación del primer año tiene mucho más tiempo para crecer que una del noveno, y luego las suma. Muestra tu total invertido junto a la valoración proyectada, y en la brecha entre esas dos cifras vive el argumento para empezar pronto.
La fórmula
VF = P × [((1 + i)^n − 1) ÷ i] × (1 + i)
Donde:
P = inversión mensual
i = tasa mensual (tasa anual ÷ 12)
n = número de meses
Ejemplo: 200 al mes, 12% anual, 20 años
i = 0,01, n = 240
VF ≈ 199.830 (invertido: 48.000)En ese ejemplo aportaste 48.000 y acabaste con unos 199.830, es decir, cerca del 76% del saldo final es crecimiento y no depósitos. Esa proporción es todo el argumento a favor del tiempo en el mercado. Fíjate en el término final (1 + i): asume que cada cuota se invierte al principio del periodo y no al final, que es como funcionan la mayoría de los planes. Omitirlo subestima el resultado en un mes de composición.
Lo que conviene saber sobre la inversión sistemática
- 1El promedio del coste es el mecanismo, no magia. Invertir una suma fija compra más participaciones cuando los precios caen y menos cuando suben, lo que baja tu coste medio automáticamente. No evita pérdidas en un mercado bajista: solo garantiza que una caída se convierta en una oportunidad de acumulación en lugar de un motivo para parar.
- 2Los últimos años pesan más. En un plan de 20 años, los cinco últimos suelen generar más crecimiento absoluto que los diez primeros juntos, porque la composición actúa sobre una base mucho mayor. Por eso parar el plan antes de tiempo sale tan caro: estás cortando justo la parte donde la curva por fin se empina.
- 3Sube tu aportación con tus ingresos. Incrementar el plan aunque sea un 5–10% al año, en línea con las subidas de sueldo, puede casi duplicar el capital final en dos décadas. El aumento es indoloro porque sale de dinero que antes no tenías, y es el ajuste más eficaz a tu alcance.
- 4El rendimiento proyectado es un supuesto, no una promesa. Los mercados de renta variable han promediado históricamente un 10–12% en periodos largos, pero lo han entregado con vaivenes violentos: años de +30% junto a años de −20%. Planifica con la media, espera la volatilidad y trata cualquier proyección suave como herramienta de planificación y no como pronóstico.
- 5No pares durante una caída. Es cuando el plan hace su mejor trabajo, comprando más participaciones a precios deprimidos, y es precisamente cuando la mayoría cancela. Un inversor que siguió durante un desplome suele recuperarse antes que quien pausó, porque acumuló participaciones baratas mientras el otro estaba en efectivo.
Preguntas frecuentes
¿Qué tasa de rendimiento debo asumir?
Para fondos de renta variable diversificados a largo plazo, un 10–12% es el rango de planificación convencional, basado en medias históricas de varias décadas. Los fondos de renta fija rinden bastante menos, en torno al 6–8%. Resta la inflación para la cifra real: un 12% nominal con un 6% de inflación es aproximadamente un 6% en poder adquisitivo, un número mucho menos emocionante y del que en realidad depende tu jubilación.
¿Es mejor un plan sistemático o invertir una suma única?
Puramente en términos matemáticos, la suma única suele ganar, porque el dinero invertido antes pasa más tiempo componiéndose. Pero eso asume que tienes la suma y el temple para desplegarla de golpe en un mercado que podría caer un 20% el mes que viene. El plan sistemático gana en conducta: invierte dinero que aún no has ganado, elimina decisiones de cronometraje y es sostenible. Para la mayoría la elección no es suma única frente a plan: es plan frente a no invertir.
¿Qué pasa si me salto una cuota mensual?
Nada catastrófico. La mayoría de los planes simplemente omiten la cuota; algunos cobran una pequeña penalización si el recibo se devuelve. El coste real es de oportunidad: un mes perdido al principio de un plan de 20 años se compone hasta un déficit apreciable al final. Si vas justo de efectivo, reducir el importe es mucho mejor que pausar del todo, porque conserva intactos el hábito y la composición.
¿Cuánto tiempo debo mantener el plan?
El suficiente para que domine la composición, lo que realistamente significa un mínimo de siete a diez años en renta variable, e idealmente quince o más. Por debajo de cinco años, la volatilidad puede fácilmente arrollar los rendimientos y podrías salir con pérdidas sin que la estrategia tenga la culpa. Todo el mecanismo depende de darle a la curva exponencial pista suficiente para importar.
¿Esta calculadora tiene en cuenta impuestos y comisiones?
No: proyecta rendimientos brutos. Los gastos corrientes del fondo, de un 0,5–2% anual, salen directamente de tu rendimiento y se componen en tu contra durante décadas, y por eso los fondos indexados de bajo coste mantienen una ventaja tan duradera. El impuesto sobre plusvalías se aplica al reembolsar, con tipos que dependen de tu jurisdicción y del periodo de tenencia. Resta aproximadamente un 1–2% de tu rendimiento supuesto para obtener una proyección más honesta.